¿QUÉ ES LA HIPONATREMIA?
Seguramente hayas escuchado hablar de la hiponatremia, una condición que puede sucederte cuando practicas ejercicio y no te hidratas correctamente. ¿Quieres saber exactamente en qué consiste? Entérate de todo con este artículo.
¿QUÉ ES LA HIPONATREMIA?
La hiponatremia es un desorden en el balance líquido-electrolítico que resulta en una concentración excepcionalmente baja de sodio en plasma. Una disminución sostenida en la concentración de sodio plasmático trastorna el balance osmótico a través de la barrera hematoencefálica, resultando en un rápido flujo de agua hacia dentro del cerebro.
Esto causa inflamación del cerebro y una cascada de respuestas neurológicas severas que van incrementándose (confusión, convulsiones, coma) que pueden culminar en muerte por la ruptura del tallo cerebral. Cuanto más rápido y más bajo caiga el sodio plasmático, tanto mayor será el riesgo de consecuencias que amenacen la vida. Una disminución de la concentración de sodio en plasma de 125-135 mmol/litro generalmente resulta, ya sea en síntomas poco notorios, o en disturbios gastrointestinales relativamente modestos como inflamación o náusea moderada.
Por debajo de 125 mmol/litro, los síntomas llegan a ser más severos e incluyen marcado dolor de cabeza, vómito, respiración dificultosa, hinchazón de manos y pies, insomnio, fatiga inusual, confusión y desorientación.
Cuando la concentración de sodio en plasma cae por debajo de 120 mmol/litro, llegan a ser más probables las convulsiones, el colapso respiratorio, el coma, el daño cerebral permanente y la muerte. Sin embargo, algunos atletas han sobrevivido a una hiponatremia de <115 mmol/litro, mientras que otros han muerto con niveles mayores a 120 mmol/litro.
La hiponatremia que ocurre en atletas se caracteriza más frecuentemente por hipo-osmolalidad (hipotonicidad) del plasma. Esta condición es conocida como hiponatremia hipotónica o por dilución, es decir, más agua de la normal para la cantidad de sustancias disueltas en el plasma. La hiponatremia también puede ocurrir con una osmolalidad del plasma normal e incluso alta. La hiponatremia isotónica (relación normal entre el agua y las sustancias disueltas) es rara, pero puede resultar de la retención de líquidos isotónicos libres de sodio en el compartimiento de líquido extracelular, evento que es relevante en algunos procedimientos hospitalarios (p.ej. infusiones de manitol isotónico) pero no en los deportes. La hiponatremia hipertónica (menos agua de la normal para la cantidad de sustancia disuelta en plasma) puede ocurrir con una hiperglicemia severa o con una carga de glicerol cuando la retención de agua en el espacio vascular es suficiente para reducir temporalmente la concentración de sodio en la sangre.
¿QUIÉN ESTÁ EN RIESGO DE SUFRIRLA?
En general, los atletas que beben demasiado antes de y durante el ejercicio prolongado en climas calurosos y húmedos, están en riesgo de desarrollar hiponatremia. Aunque los atletas más grandes no están inmunes a la hiponatremia, los atletas pequeños, lentos, que sudan mucho, que excretan sudor salado, y están demasiado entusiasmados con sus hábitos de hidratación están teóricamente en un mayor riesgo. Un cuerpo pequeño significa que se requiere menos líquido para diluir el líquido extracelular (LEC). Los corredores, triatletas y ciclistas más lentos tienen más tiempo y mayores oportunidades para beber excesivamente.
Las grandes pérdidas de sudor y/o el sudor salado aceleran las pérdidas de sodio. Los atletas que están muy pendientes de su hidratación pueden acelerar la dilución del LEC, especialmente cuando dependen del agua como su principal líquido. Los atletas que ya empiezan hiponatrémicos por el consumo excesivo de líquido en los días u horas antes de la carrera están en un particular riesgo de una hiponatremia más severa durante la carrera porque se requiere menos fluido para bajar el sodio plasmático a niveles peligrosos.
¿QUÉ CAUSA LA HIPONATREMIA EN CORREDORES?
Las posibles causas de la hiponatremia relacionada con el ejercicio son muchas y muy variadas. Una hipótesis es el Síndrome de Respuesta Inadecuada de la Hormona Antidiurética (SIADH por sus siglas en inglés). Cuando esto ocurre, hay una producción de orina reducida y una mayor retención de los líquidos ingeridos en la presencia de una sobrecarga de líquidos. Una segunda hipótesis es el aislamiento de agua en el tracto digestivo (resultando en una dilución después de la carrera cuando el agua es absorbida). Otra hipótesis es el abuso de drogas anti-inflamatorias no esteroideas (NSAIDs por sus siglas en inglés), las cuales pueden alterar la función del riñón y disminuir la producción de orina. Finalmente, la hiponatremia puede ser causada por pérdidas de sodio en el sudor excepcionalmente altas. En estas situaciones, el común denominador es frecuentemente (aunque no siempre) el consumo excesivo de líquido. Sin embargo, aún en la ausencia de otras provocaciones, el consumo excesivo de líquido aislado puede resultar en hiponatremia, como ha ocurrido en personas que han ingerido grandes volúmenes de líquido (es decir, 3 litros –más de 3 cuartos de galón- de agua en una hora) tratando de producir una orina diluida para escapar de la detección de drogas prohibidas durante una prueba de drogas.
En los términos más simples, la hiponatremia resulta de alguna combinación de la retención anormal de agua y/o de la pérdida anormal de sodio. La retención de agua puede ocurrir por la retención excesiva de agua por los riñones o por beber demasiada agua. En atletas, las pérdidas de sodio en el sudor empeoran el problema. ¿Qué puede causar la excesiva retención o el excesivo consumo de agua? Un artículo de revisión elaborado por Adrogué y Madias (2000) contiene más de 60 posibles causas por las cuales el deterioro de la excreción renal de agua o el consumo excesivo de agua puede provocar hiponatremia. Sin embargo, muchas de éstas se aplican a pacientes hospitalizados con otros problemas médicos (es decir, cáncer, obstrucción intestinal, psicosis aguda, insuficiencia adrenal, y secreción inapropiada de hormona antidiurética (ADH)), no a atletas saludables.
¿PUEDE HABER DEMASIADO DE ALGO BUENO?
Aunque es posible que la hiponatremia en atletas pueda resultar por el SIADH, el sobreuso de NSAIDs, o cambios inusuales de electrolitos, el argumento más probable es la combinación del consumo excesivo de líquido y la pérdida de sal que reducen la concentración de sodio plasmático. En atletas sanos en una carrera, la producción de orina normalmente disminuye y la pérdida de sodio (por medio del sudor) aumenta, preparando el escenario para la hiponatremia si se ingiere o se retiene demasiado líquido.
Bajo estas circunstancias, el consumo excesivo de líquido disminuirá inevitablemente la concentración de sodio plasmático. Sin embargo, bajo muchas condiciones, deben ingerirse volúmenes excepcionalmente grandes de fluido para ocasionar hiponatremia, lo cual es un riesgo para aquellos individuos que erróneamente asumen que el consumo excesivo de líquido no es peligroso. Por ejemplo, los nueve casos de hiponatremia entre los reclutas de la Infantería de Marina de Estados Unidos que ocurrieron en un solo día en el verano de 1995, fueron el resultado de que cada soldado bebió de 9.5 a 21 litros (10 a 22 cuartos) de agua durante unas pocas horas. Sus concentraciones de sodio plasmático oscilaron entre 114-133 mmol/litro. Afortunadamente, todos sobrevivieron después del tratamiento de emergencia. En otro ejemplo, registraron 26 casos de hiponatremia sintomática en los Maratones de San Diego de 1998 y 1999. El tiempo promedio final de los 26 corredores fue de 5 horas, 38 minutos (rango=4:00 a 6:34), y muchos individuos admitieron beber tanto líquido como les fue posible durante y después del evento. ¿Cuánto bebieron? No se sabe con certeza, pero los valores de sodio en plasma oscilaron de 117 a 134 mmol/litro, por lo tanto, el consumo excesivo de líquido es una fuerte posibilidad. Más aún, la pérdida de sodio en el sudor –aunque no fue medida en este estudio- probablemente contribuyó al problema.
Durante el ejercicio, y particularmente durante el ejercicio en el calor, la producción de orina disminuye en un 20-60% de los valores en reposo debido a una disminución en el flujo sanguíneo renal, lo cual da como resultado una disminución en la tasa de producción de orina. Al mismo tiempo, los riñones están reabsorbiendo tanto sodio como agua en respuesta al estímulo nervioso simpático y al incremento de aldosterona inducido por el ejercicio. Como resultado, los humanos que se ejercitan tienen una capacidad reducida de excretar agua, una respuesta fisiológica normal que, sin embargo, incrementa el riesgo de que la hidratación excesiva lleve a la hiponatremia.
La capacidad de los riñones de procesar el exceso de líquido puede también ser superada en reposo. Con cualquier consumo de líquido que exceda la tasa máxima de producción de orina, el sodio plasmático caerá inevitablemente. Speedy y Noakes mostraron que los niveles de sodio en plasma pueden caer rápidamente cuando los sujetos en reposo beben agua en exceso. Los volúmenes de agua ingeridos en estos estudios (~1.5 litros/hora durante 2-3 horas) podrían ser consumidos fácilmente por un bebedor demasiado entusiasta, ya sea durante la tarde anterior o en la mañana de la competencia. Muchos adultos pueden beber 1.5 litros o más por hora, excediendo la producción máxima de orina de cerca de 1,000 ml/hora. Bajo casi cualquier circunstancia, una modesta sobrehidratación no representa una amenaza de hiponatremia. De hecho, muchas personas se sobrehidratan periódicamente durante todo el día, perdiendo pronto el exceso de agua en forma de orina. Sin embargo, algunos atletas pueden beber grandes volúmenes de líquido en los días anteriores a la carrera en un equivocado intento de permanecer bien hidratados o pueden sobrehidratarse inadvertidamente porque su consumo diario de líquido permanece alto aunque su carga de entrenamiento haya disminuido. Por ejemplo, Eichner notó que una mujer que experimentó hiponatremia en una carrera de maratón bebió 10 litros de líquido la noche anterior. Independientemente de la razón, el consumo excesivo de líquido antes, durante y después del ejercicio eleva dramáticamente el riesgo de hiponatremia.
¿LAS MUJERES TIENEN MÁS RIESGO?
En un informe después del Maratón de San Diego, 23 de 26 casos de hiponatremia fueron mujeres. La hiponatremia fue tres veces más común en mujeres que en hombres en un estudio de atletas que terminaron el triatlón Ironman de Nueva Zelanda en 1997. Estos descubrimientos llevaron a la hipótesis de que las mujeres son de alguna manera más susceptibles a la hiponatremia. Esta tendencia de sexo, sin embargo, puede ser más conductual que biológica. Por ejemplo, la incidencia de hiponatremia en el ejército de Estados Unidos refleja la distribución en el ejército: 85% hombres, 15% mujeres. En la Maratón de Houston del 2000, la incidencia de hiponatremia fue similar en hombres y mujeres. Algunas anécdotas sugieren que las mujeres son bebedoras más alertas (evidenciado por la propensión de las mujeres a cargar botellas de agua durante todo el día) y puede ser más probable que las mujeres atletas presten atención a los consejos de entrenadores y expertos, llegando aún a exagerarlos. Por lo tanto las mujeres, más que los hombres, pueden tomarse demasiado en serio el consejo de que “permanecer bien hidratado es bueno para la salud y el rendimiento”.
Aún si el riesgo de hiponatremia no es mayor en las mujeres, el resultado clínico de las mujeres es peor que el de los hombres. Esto puede ser porque el estrógeno inhibe la enzima responsable del movimiento de potasio afuera de las células del cerebro. La respuesta a la inflamación causada por la hiponatremia es transportar potasio fuera de las células, reduciendo así la osmolalidad intracelular y compensando la afluencia de más agua dentro de la célula. Por consiguiente, si la enzima ATPasa en la bomba de sodio-potasio es inhibida por el estrógeno, el resultado clínico de la hiponatremia puede ser más grave. De acuerdo con Ayus y Arieff (1992), las mujeres jóvenes, quienes tienen niveles relativamente altos de estrógenos, tienen 25 veces más probabilidad de morir o tener daño cerebral permanente como resultado de la inflamación cerebral hiponatrémica postoperativa, comparadas con los hombres o las mujeres posmenopáusicas, quienes tienen niveles relativamente bajos de estrógenos.
¿POR QUÉ EL SUDOR SALADO ES UN FACTOR DE RIESGO?
Los atletas altamente entrenados que están bien aclimatados al ejercicio en ambientes calurosos generalmente excretan sudor con concentraciones de sodio menores a 40 mmol/litro, porque la capacidad de las glándulas sudoríparas para la conservación de sodio se aumenta con la aclimatación al calor y mejora la capacidad aeróbica. Esta disminución de las pérdidas de sodio no sólo ayuda a proteger el volumen sanguíneo, sino que también reduce el riesgo de hiponatremia. No obstante, los individuos relativamente sin condición y desaclimatados, y aún algunos atletas altamente entrenados, pueden excretar sudor que contenga concentraciones de sodio mayores a 60 mmol/litro. Estos “sudadores salados”, particularmente aquellos que presentan altas tasas de sudoración, pueden perder grandes cantidades de sodio. Por ejemplo, durante un triatlón de distancia Ironman, un atleta con una concentración normal de sodio en sudor de 40 mmol/litro, perdiendo 1.0 litro de sudor cada hora, perdería 11.0 gramos de sodio (contenidos en 27.6 gramos de cloruro de sodio) en 12 horas de carrera. Por supuesto, un atleta con un sudor más salado perdería una cantidad considerablemente mayor. La consideración importante es que la sal perdida a través de la sudoración puede ser un factor contribuyente a la etiología de la hiponatremia, y a mayores pérdidas de sal mayor riesgo.
En una revisión de hiponatremia por esfuerzo, Montain et al. (2001) aportaron estimaciones de los cambios en la concentración de sodio en plasma que ocurrirán durante el ejercicio prolongado cuando el consumo de agua es igual a la pérdida por sudoración. Sus cálculos indican que los atletas que excretan sudor con altos niveles de sodio están en mayor riesgo de hiponatremia porque se requiere menor consumo de agua para inducir niveles de sodio en sangre peligrosamente bajos. Utilizando sus cálculos, también puede estimarse que sólo las grandes pérdidas de sodio por sudor pueden resultar en hiponatremia durante el ejercicio prolongado (a saber, 9 horas o más) aún sin haber consumido un exceso de líquido. Además, sus cálculos demostraron que los atletas pequeños están en mayor riesgo de hiponatremia porque tienen menor LEC que diluir. (Los volúmenes de LEC más pequeños pueden ser una razón por la cual las mujeres atletas parecen estar en mayor riesgo de hiponatremia. Por ejemplo, aún si un hombre y una mujer tienen la misma masa corporal, la mujer tiene menor agua corporal total y menor LEC, aumentando el riesgo relativo de hiponatremia).
La hiponatremia se origina generalmente por una combinación de la pérdida de sodio en sudor y un consumo excesivo de agua. Como sugiere Hiller (1989), es posible que los atletas deshidratados lleguen a estar hiponatrémicos durante eventos prolongados si pierden mucho sodio en el sudor y beben agua (y/u otras bebidas bajas en sal) para reemplazar la mayoría, aunque no la totalidad de su sudor. Por ejemplo, si en una carrera larga en clima caluroso, un atleta pierde 10 litros de sudor salado y bebe 8 litros de agua, el atleta llegará a estar tanto deshidratado como hiponatrémico. Esto es consistente con las observaciones de algunos médicos en el triatlón Ironman de Hawai, donde muchos atletas que terminaron la carrera llegaron al servicio médico con signos y síntomas de deshidratación (es decir, ojos hundidos, piel poco turgente –cuando se pellizca la piel de la parte de atrás de la mano, ésta permanece arrugada en vez de volverse a estirar-, presión arterial baja sostenida en posición de pie, etc.). Los atletas también estuvieron hiponatrémicos. Sin embargo, se necesita investigación adicional para confirmar la probabilidad de hiponatremia en atletas deshidratados.
¿HAY FACTORES GENÉTICOS PARA SUFRIRLA?
Una característica distintiva de la fibrosis quística (FQ) es el sudor salado. La FQ es causada por un defecto en un gene que codifica una proteína involucrada en el transporte del cloruro –e indirectamente del sodio- fuera del conducto de sudor. Esto explicaría la característica predominante de la FQ: altos niveles de sodio y cloruro en sudor. La FQ es más prevalente en personas con ascendencia de Europa del Norte y Europa Central, donde más de 1 en 20 llevan un gene recesivo para FQ. Menos del 1% de los pacientes con FQ tienen niveles de sodio y cloro en el sudor por debajo de 60 mmol/litro (Davis, 2001); por esta razón, se utiliza como criterio de diagnóstico las concentraciones altas de electrolitos en el sudor. Aunque hay alguna evidencia de que los individuos con FQ son susceptibles a la hiponatremia (Montain et al., 2001; Smith et al., 1995), se necesita investigación adicional para determinar la prevalencia del gene de FQ entre aquéllos que desarrollan hiponatremia.
¿CÓMO BEBER PARA PREVENIRLA?
Está bien establecido que la deshidratación resultante de las pérdidas por sudor afecta funciones fisiológicas importantes y perjudica el rendimiento. Como resultado, es necesario ingerir líquidos durante el ejercicio para reducir el riesgo de problemas relacionados al calor, para mantener las funciones fisiológicas normales y para mejorar el rendimiento. Este consejo se refleja en gran número de declaraciones de una variedad de organizaciones profesionales. Debido a que las pérdidas por sudoración varían ampliamente entre las personas, la cantidad de líquido requerido durante el ejercicio para prevenir una deshidratación significativa también debe variar mucho. Por ejemplo, algunas personas son sudadores muy eficientes y excretan menos de un litro de sudor por hora, aún bajo condiciones ambientales adversas. En otras, la pérdida de sudor durante la actividad física puede alcanzar niveles muy altos, en ocasiones excediendo hasta los dos o aún los tres litros por hora.
Se ha sugerido que los atletas que restringen su consumo de líquido a no más de 400-800 ml por hora durante el ejercicio, reducen el riesgo de hiponatremia (Noakes, 2002). Éste es un consejo muy sano para aquellos atletas que sudan a tasas tan bajas, pero defectuoso para aquéllos que sudan sustancialmente más. Esos atletas pueden beneficiarse con tasas de consumo de líquido que sean más parecidas a sus pérdidas por sudor, sin incrementar el riesgo de hiponatremia, con tal de que el sodio sea también ingerido durante el ejercicio. Noakes argumentó que a los atletas se les ha dicho que deben de “beber lo más posible durante el ejercicio”, consejo que puede predisponer a algunos a un consumo excesivo de líquido e hiponatremia. Hay muchas declaraciones científicas recientes (ver más adelante) que aportan guías de reemplazo de líquido antes, durante y después del ejercicio, y ninguna de ellas sugiere que los atletas deben de “beber tanto como sea posible durante el ejercicio”. Como es de esperarse, el lenguaje de las declaraciones no es uniforme, pero las recomendaciones son similares tanto en propósito como en contenido.
Colegio Americano de Medicina del Deporte (Estados Unidos) (1996): “Es recomendable que los individuos beban alrededor de 500 ml de líquido cerca de 2 h antes del ejercicio para promover una adecuada hidratación y permitir que haya tiempo para la excreción del exceso de agua ingerida. Durante el ejercicio, los atletas deben iniciar pronto la hidratación y beber a intervalos regulares en un intento de consumir líquido a una tasa suficiente para reemplazar toda el agua perdida a través de la sudoración (a saber, pérdida de peso corporal), o consumir la máxima cantidad que pueda ser tolerada”.
Academia Americana de Pediatría (Estados Unidos) (2000): “Antes de la actividad física prolongada, los niños deben estar bien hidratados. Durante la actividad, se debe forzar el consumo periódico de líquido (es decir, cada 20 minutos 150 ml de agua fría o de una bebida con saborizante y sal para un niño que pesa 40 kg y 250 ml para un adolescente que pesa 60 kg, aún si el niño no siente sed. Se puede verificar el nivel de hidratación si el niño está usando poca o ninguna ropa, pesándolo antes y después de la sesión de entrenamiento”.
Asociación Americana de Dietética, Dietistas de Canadá y Colegio Americano de Medicina del Deporte (Estados Unidos y Canadá) (2000): “Los atletas deben beber suficiente líquido para equilibrar sus pérdidas de líquido. Dos horas antes del ejercicio, deben consumirse 400 a 600 mL de líquido y durante el ejercicio, deben consumirse 150 a 350 mL de líquido cada 15 a 20 minutos dependiendo de la tolerancia”.
National Athletic Trainers Association (Estados Unidos) (2000): “Para asegurar una hidratación pre-ejercicio apropiada, los atletas deben consumir aproximadamente 500 a 600 ml (17 a 20 onzas) de agua o de una bebida deportiva 2 a 3 horas antes del ejercicio y 200 a 300 ml de agua o de una bebida deportiva 10 a 20 min antes del ejercicio. El reemplazo de líquidos debe aproximarse a las pérdidas por sudor y orina y por lo menos mantener la hidratación a menos de un 2% de reducción en el peso corporal. Esto generalmente requiere 200 a 300 ml cada 10 a 20 minutos”.
Estas guías reconocen que beber adecuadamente durante el ejercicio mejora el rendimiento y disminuye el riesgo de problemas relacionados con el calor, pero ninguna sugiere que los atletas “beban tanto líquido como sea posible durante el ejercicio”. Los ejemplos utilizados en cada documento para caracterizar el consumo de líquido durante el ejercicio, contienen valores de consumo de líquido que correctamente representan pérdidas “promedio” de sudor. Obviamente, los atletas que pierden más sudor que la cantidad promedio, requerirán más que la cantidad promedio de consumo de líquido para prevenir una deshidratación significativa. Aquellos atletas que sudan por debajo de las tasas promedio deben beber menos. En aquellas ocasiones en las que es posible igualar el consumo de líquido con la tasa de sudoración, las guías sugieren que los atletas ingieran tanto líquido como ellos puedan tolerar confortablemente. Este consejo reconoce que beber para reducir al mínimo la deshidratación es algo bueno, aún cuando los atletas no puedan beber lo suficiente para mantener el paso con grandes pérdidas de sudor. Las diversas guías de reemplazo de líquido durante el ejercicio son solo eso –guías para ayudar a los atletas a conocer sus necesidades individuales.
Esta lógica del sentido común subraya el valor del registro del peso corporal de los atletas, antes y después de una sesión de entrenamiento, para determinar si su consumo de líquido iguala las pérdidas por sudor. Por ejemplo, si un corredor de distancia de 60 kg (130 lb) pesa 2 kg (4.4 lb) menos después de una carrera de 16 km (10 millas), éste es un claro indicador de que el consumo de líquido debió haber sido mayor. En contraste, un jugador de fútbol de 120 kg (264 lb) que pesa sólo 1 kg (2.2 lb) menos después de una práctica vigorosa, ha realizado un trabajo bastante bueno de hidratación durante la práctica. Y una triatleta que pesa 0.5 kg (1.1 lb) más después de una larga sesión de entrenamiento en su bicicleta debe reducir su consumo de líquido en su siguiente paseo.
¿INCREMENTA EL RIESGO LA PRODUCCIÓN DE AGUA METABÓLICA?
Noakes sugirió que la utilización de los cambios en el peso corporal durante el ejercicio como un indicador de las necesidades de líquido puede dar un juicio distorsionado de las necesidades reales de líquido de un atleta. Él argumentó que el metabolismo de sustratos y el rompimiento del glucógeno del músculo e hígado pueden contribuir con una cantidad sustancial de agua durante el ejercicio prolongado. Si esto fuera cierto, entonces el cambio en el peso corporal entre antes y después del ejercicio no daría una representación exacta de las necesidades de líquido. De acuerdo con esta hipótesis, beber para reemplazar la pérdida de peso podría aumentar el riesgo de hiponatremia. Afortunadamente, hay muy poca probabilidad de que éste sea el caso.
Tal como se espera, la producción de agua metabólica –un subproducto de la combustión de carbohidratos y grasas- aumenta con la intensidad del ejercicio porque la oxidación de carbohidratos y grasas también aumenta. Aunque no hay duda de que el metabolismo de combustibles contribuye con alguna agua durante el ejercicio, la producción total es pequeña. Por ejemplo, durante una carrera en banda a 74% de VO2máx, la producción de agua metabólica fue en promedio de 2.4 gramos/minuto, o cerca de 144 gramos/hora. En comparación, la pérdida de sudor fue 20.9 gramos/minuto o cerca de 1200 gramos/hora. Debido a que sólo cerca del 8% del agua corporal está dentro del espacio vascular, sólo se aportarían cerca de 12 ml/hora al volumen plasmático por la producción de agua metabólica a 74% VO2máx.
¿Puede el agua “liberada” con el rompimiento del glucógeno contribuir a la hiponatremia durante el ejercicio prolongado? Cada gramo de glucógeno en el músculo e hígado está supuestamente unido con cerca de 3-5 gramos de agua. ¿Significa esto que la oxidación de 400 g de glucógeno durante el ejercicio prolongado libera 1.2 a 2.0 litros de agua? No. Primero, nadie está seguro de cuánta agua está almacenada junto con el glucógeno en el músculo porque no hay una relación consistente entre el aumento en el contenido de glucógeno muscular y el contenido de agua del músculo. Segundo, cualquier agua que esté asociada con el almacenamiento de glucógeno ya es parte del agua corporal total. Esto es, el agua contribuye al equilibrio líquido-electrolítico esté o no esté asociada con el glucógeno. Tercero, cuando el glucógeno se rompe durante el ejercicio, muchas de las moléculas de agua permanecerán en el espacio intracelular a menos de que haya un gradiente osmótico que favorezca su movimiento hacia el espacio extracelular. No es probable que esto ocurra durante el ejercicio porque el aumento normal en la osmolalidad intracelular retiene agua dentro del músculo. Finalmente, sólo cerca del 8% de cualquier agua que pudiera salir del espacio intracelular llegará a formar parte del volumen plasmático.
RESUMEN
No hay duda de que una hidratación adecuada beneficia la función fisiológica, el rendimiento y la salud. Tampoco hay duda de que la hidratación excesiva puede ocasionar una situación potencialmente peligrosa para la vida. Parece ser que un consumo excesivo de líquido es la principal causa de muchos casos de hiponatremia. Por esta razón, es vital que continuemos enseñando a los atletas acerca de cómo tener una hidratación adecuada y de los daños potenciales de la hidratación excesiva.




