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EL COLAPSO EN EL CORREDOR DE FONDO

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El colapso es el cuadro clínico más dramático para un deportista. Aunque los colapsos se dan en cualquier deporte que implique un esfuerzo máximo, es más común observarlo en pruebas de resistencia como maratones y triatlones. La incidencia de estos episodios parece aumentar con la distancia de la prueba, la temperatura y la humedad del ambiente.

Alrededor del 85% de los casos de colapso en pruebas de resistencia tienen lugar una vez que el deportista ha cruzado la meta. La mayoría de estos episodios no tienen consecuencias para la salud y el deportista no tiene secuelas, pero en algunas ocasiones el colapso puede ser grave. Por esta razón, los equipos médicos de asistencia sanitaria en competición deben de saber evaluar y gestionar debidamente los casos de colapso, lo cual puede ser a veces la diferencia entre la vida y la muerte.

REVISIÓN DE LAS INVESTIGACIONES

Definiendo el colapso asociado con el ejercicio

El colapso asociado al ejercicio se puede definir como la incapacidad para caminar sin ayuda, con o sin agotamiento, náuseas, vómitos o calambres. Un deportista que colapsa puede tener una temperatura interna normal, alta o baja. En este artículo se excluyen las causas ortopédicas como lesiones en la rodilla o tobillo dentro del colapso asociado con el ejercicio, puesto que aunque estas causas también limitan al deportista para caminar, se distinguen fácilmente de los colapsos tradicionales.

Las causas de colapso asociado con el ejercicio son relativamente pocas y pueden agruparse en benignas y graves. Los colapsos benignos comúnmente los causan el agotamiento, la hipotensión postural, la deshidratación y los calambres musculares. Los colapsos graves los causan la hiponatremia, el golpe de calor, la hipoglucemia, la hipotermia, el fallo cardiaco y otras causas médicas.

Evaluación del deportista que sufre un colapso en el terreno de juego

La evaluación inicial de un deportista que sufre un colapso en el terreno de juego debe de comenzar con una evaluación rápida del nivel de consciencia del deportista. Si el deportista está despierto y alerta, la causa del colapso es probablemente benigna. En aquellos con un nivel de consciencia reducido se debería evaluar si se requiere resucitación cardiorrespiratoria. Las prioridades son la recuperación del acceso de las vías respiratorias, la ventilación y la circulación. Los signos vitales a monitorizar tan pronto como sea posible incluyen la temperatura rectal, la frecuencia cardiaca y la presión arterial. El lugar donde el deportista sufre el colapso es una pista de la gravedad del episodio, un colapso tras la competición es menos importante que si sucede durante la competición.

Historia. Entrenadores, preparadores físicos, padres, compañeros de equipo y otros observadores con frecuencia pueden dar información importante para ayudar con la evaluación del deportista que sufre un colapso. Las preguntas importantes a realizar incluyen:

1. ¿Cuánto y qué tipo de líquido ha tomado el deportista durante la competición? La respuesta puede dar pistas sobre deshidratación, hiponatremia o hipoglucemia.

2. ¿Cuánto orinó el deportista durante la carrera? Los deportistas deshidratados no producen orina.

3. ¿Hubo vómito o diarrea durante la competición? Esto contribuiría a la deshidratación.

4. ¿Cuántos carbohidratos se ingirieron durante la competición? La ingesta baja de carbohidratos puede provocar niveles bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia) especialmente en deportistas con diabetes.

5. ¿Tuvo el deportista alguna enfermedad recientemente o ha consumido medicamentos que puedan afectar la tolerancia al calor o el balance de fluidos?

6. ¿Estaba el deportista bien entrenado para la competición que realizó? Una preparación inadecuada hace que el colapso sea más probable.

7. ¿Tuvo el deportista síntomas como dolor de pecho, palpitaciones, náuseas o respiración silbante que pueden ser pistas de trastornos subyacentes que pueden haber causado el colapso?

Exploración. La exploración del deportista desmayado debe incluir la medición continua de los signos vitales. La frecuencia cardiaca y la presión arterial deben medirse en posición supina y de pie. Cuando el deportista se pone de pie y la frecuencia cardiaca sube 20 latidos por minuto o la presión sistólica cae 20 mmHg o la diastólica cae 10 mmHg, esto sugiere un descenso en el volumen del plasma probablemente por deshidratación. Tenga en cuenta que la mayoría de los deportistas de resistencia tienen frecuencias cardiacas de reposo muy bajas y un pulso de 80 latidos por minuto puede considerarse taquicardia. A los deportistas con un nivel de consciencia alterada se les debe medir la temperatura rectal para descartar el golpe de calor (recordar que medir la temperatura en el oído o en la boca no es una manera precisa de medir la temperatura interna). Si la temperatura rectal está por encima de los 40º C (104º F) se requiere un enfriamiento inmediato.

El estado de hidratación del deportista se puede conocer indirectamente si se le pregunta si está sediento y se le solicita que escupa. Los deportistas deshidratados estarán sedientos y tendrán mucha dificultad para producir saliva. Además, el deportista deshidratado pierde la turgencia de su piel, la piel aparece ahora suelta, blanda y amasable, y puede quedarse abombada cuando se pellizca (fenómeno “tienda de campaña”).

En contraste, los deportistas que están sobrehidratados parecen y se sienten hinchados. Estos deportistas pueden comentar que los anillos, relojes, zapatos y las pulseras que los identifican en la competición están más apretadas que cuando comenzaron. En casos de sobrehidratación severa, se puede observar edema (hinchazón) en las piernas. A menudo, esto se asocia con niveles bajos de sodio en sangre (hiponatremia). La medición del peso corporal antes y después del ejercicio ayuda a determinar el estado de hidratación. Una pérdida de peso del 2 al 5% indica deshidratación mientras ganancias de peso sugieren sobrecarga de líquido.

Análisis de laboratorio. Los análisis más importantes incluyen las medidas de sodio y glucosa en sangre. La hiponatremia es la causa más común del colapso serio en el deportista de resistencia. La habilidad para medir de manera rápida los niveles de sodio es crítico para el diagnóstico precoz y para el tratamiento rápido. La hipoglucemia, aunque es menos común, puede afectar el nivel de conciencia e incluso producir coma, lo cual puede ser corregido de manera rápida con administración oral o intravenosa.

Clasificación de la severidad del colapso

La mayoría de las causas de colapso en los deportistas son benignas. De acuerdo con los hallazgos de Holtzhausen & Noakes (1998) y O’Conner y colaboradores (2003), las señales de que el colapso de un deportista no reviste peligro son:

1. El deportista está consiente y alerta.

2. La temperatura rectal es mayor de 35°C pero menor de 40°C.

3. La presión sistólica es mayor de 100 mmHg, y la frecuencia cardiaca es menor de100 latidos por minuto.

4. La concentración de glucosa sanguínea se encuentra entre 70 y 180 mg/dl, y la concentración de sodio entre 135 y148 mEq/L.

5. La pérdida de peso corporal está entre 0 y 5%.

Las causas graves más comunes de colapso en el atleta incluyen la hiponatremia, la hipoglucemia, el golpe de calor, el paro cardiaco y otras afecciones médicas graves como, ataque, hemorragia cerebral y coma diabético. Holtzhausen & Noakes (1998) informaron qué señales sugieren que la causa del colapso es grave, entre las que se incluyen;

1. Pérdida de consciencia o estado mental alterado (confusión, desorientación o agresividad).

2. La temperatura rectal mayor de 40o C (104o F) o menor de 35o C (95o F).

3. La presión sistólica es menor de 100 mm Hg y la frecuencia cardiaca mayor de 100 latidos por minuto.

4. La concentración de glucosa sanguínea es menor de 70 mg/dl o mayor de 180 mg/dl; la concentración de sodio en suero sanguíneo es menor 130 mEq/L o mayor de 148 mEq/L.

5. Pérdida de peso mayor del 5% del peso corporal o cualquier ganancia en peso (la pérdida de peso indica deshidratación y la ganancia sugiere sobrehidratación y el consiguiente riesgo de hiponatremia).

Causas del colapso en deportistas de resistencia

Hipotensión postural (agotamiento o síncope por calor). A la hipotensión postural (presión arterial baja al ponerse de pie) se le ha referido como agotamiento por calor o síncope por calor y es una de las causas más comunes de colapso. El colapso que normalmente sucede al cruzar la meta casi nunca es tan serio como para que haga falta ingresar al deportista en un hospital. Este desmayo normalmente lo causa la acumulación de sangre en los vasos de la piel y extremidades que se han dilatado, especialmente los de las piernas, y la pérdida de la acción de la bomba muscular al detenerse la contracción.

La deshidratación y la reducción que conlleva en el volumen de sangre, agudiza el riesgo de los episodios de hipotensión postural, pero no hay evidencias que demuestren que la hipotensión postural resulte en un golpe de calor. Una vez que el deportista se ha caído, la hipotensión postural es la causa más probable del colapso si la temperatura rectal es menor de 40o C), la frecuencia cardiaca es menor de 100 latidos por minuto y la presión sistólica es mayor de 100 mm Hg.

El tratamiento a seguir es elevar los pies y la pelvis durante 10-20 minutos hasta que la circulación normal se restablezca. Se le debe de proporcionar líquido por vía oral al deportista al ritmo que lo tolere. Los sueros orales o bebidas deportivas que recuperan los electrolitos y carbohidratos son generalmente mejor que beber solamente agua. Algunos deportistas pueden requerir inyecciones intravenosas si no son capaces de tolerar el consumo de líquidos por vía oral o si hay signos de deshidratación severa.

Calambres musculares. Los calambres musculares son comunes en casi todos los deportes exigentes. Pueden suceder durante o después del ejercicio prolongado tanto si el ejercicio se realiza en el calor como en el frío o en el medio acuático. Los calambres tienden a ser más habituales e intensos cuando el ejercicio intenso se realiza en condiciones de calor y humedad alta. En algunos deportistas los calambres intensos y recurrentes están asociados con la anemia de células falciformes y son un signo de riesgo de muerte súbita por ejercicio.

Las evidencias actuales avalan dos etiologías como las más comunes para los calambres musculares durante el deporte, éstas son la fatiga por sobreuso y el desgaste de los depósitos de sodio. El sobreuso que provoca la fatiga muscular normalmente causa calambres menos severos y más localizados. En contraste, la pérdida de sales minerales a menudo causa calambres más severos en todo el cuerpo.

El tratamiento inicial para los calambres musculares durante el deporte es estirar los músculos afectados. La aplicación de hielo o el masaje pueden ayudar a reducir los síntomas del calambre agudo. Los calambres debidos a la fatiga muscular tienden a ocurrir a principios de la temporada cuando los deportistas están menos entrenados o cuando se les exige ejercicio extenuante. El incremento en el consumo de sal puede ayudar a prevenir los calambres que son severos, que se dan en todo el cuerpo y son recurrentes.

Deshidratación. La deshidratación puede tener una serie de efectos negativos en el deportista y todos ellos pueden afectar el rendimiento e incrementar la posibilidad de colapso. La deshidratación conduce a una pérdida de volumen de sangre, lo cual deja al deportista más susceptible a la hipotensión postural y al colapso. El bajo volumen sanguíneo también se asocia con una reducción en el volumen sistólico del corazón lo cual conduce a una reducción en el flujo de sangre a la piel, lo cual afecta negativamente a la disipación de calor. Los deportistas deshidratados tienen una temperatura rectal más alta que los deportistas hidratados normalmente, y la deshidratación acorta el tiempo de ejercicio hasta la fatiga y el colapso. Los signos y síntomas de deshidratación son sed, sensación de boca seca y dificultad para producir saliva. Las evidencias de deshidratación en un examen médico incluyen el incremento en la frecuencia cardiaca, reducción en la presión de sangre, pérdida de peso, sensación de boca seca y pérdida de turgencia en la piel (piel con efecto “tienda de campaña”).

El tratamiento del atleta deshidratado debería de empezar con la rehidratación oral con bebidas deportivas si no hay vómitos y no ha perdido más del 5% de su peso corporal inicial. La inyección intravenosa se debe de utilizar si el deportista no tolera la rehidratación oral o si está deshidratado por más de un 5%.

La hiponatremia durante el ejercicio. La hiponatremia es la causa mas común del colapso grave durante el ejercicio. Normalmente la causa es la recuperación del sudor relativamente hipertónico con una bebida hipotónica que contiene muy poco o nada de sodio. A menudo, esta situación tiene lugar en carreras largas y preferentemente en mujeres, corredores lentos y en los que consumen agua en vez de bebidas deportivas con sodio. Los síntomas de hiponatremia dependen de la magnitud del déficit de sodio. El rango de concentraciones normales de sodio en el suero de la sangre está entre 135 y 145 mEq/L, y la hiponatremia puede ser clasificada gradualmente como leve, moderada o grave debido a sus síntomas bastante predecibles:

Leve (sodio = 131-134 mEq/L): Normalmente no se muestran síntomas.

Moderada (sodio = 126-130 mEq/L): Puede producir malestar, náusea, fatiga, confusión y movimientos persistentes e involuntarios de las piernas en reposo.

Severa (sodio <126 mEq/L): Puede causar coma, convulsiones e incluso la muerte.

El examen de un deportista con hiponatremia (una vez determinado en los análisis sanguíneos) generalmente presenta una temperatura rectal por debajo de 39o C (1030 F) así como con una presión arterial y frecuencia cardiaca estables. Cuando la hiponatremia es moderada o severa el nivel de consciencia está reducido. La hiponatremia debida a la sobrecarga de líquidos hace que el deportista se hinche, y que le empiecen a apretar anillos, relojes, zapatos y pulseras de identificación en la carrera. Debido a esta sobrehidratación, estos deportistas a menudo ganan peso durante la competición. Sin embargo, los deportistas con hiponatremia pueden a veces estar deshidratados y tener un volumen de sangre bajo, si se recupera sólo parcialmente lo que pierden en el sudor con líquidos hipotónicos. Esta hiponatremia hipovolémica parece ser más habitual en los corredores más rápidos.

La experiencia nos sugiere que se debería asumir hiponatremia si el deportista desmayado tiene valores normales de temperatura rectal, presión arterial y frecuencia cardiaca, pero el nivel de consciencia está disminuido (Holtzhausen & Noakes, 1997, 1998; Mayers & Noakes, 2000). En los deportistas en que se sospeche sobrehidratación se debe evitar la administración de grandes volúmenes de líquido por medio de inyecciones intravenosas porque esto podría conducir a fallo cardiaco por congestión sanguínea e incluso la muerte. En deportistas que aparentemente están deshidratados y se sospecha que tengan el volumen sanguíneo bajo, la inyección intravenosa de suero salino puede recuperar tanto el fluido como las sales. En los casos más severos, se puede inyectar suero hipertónico (3-5%) a un ritmo lento (menos de 50 mL/h) mientras se monitoriza cuidadosamente la evolución del deportista. La mayoría de los deportistas con hiponatremia severa debida al ejercicio se recuperan espontáneamente después de 1-3 horas de descanso y monitorización médica adecuada. A menudo, la producción de grandes cantidades de orina de tono claro precede a la recuperación.

Golpe de calor. El golpe de calor lo causa un fallo del cuerpo para regular su temperatura en el calor. Es una situación no muy común y se puede tratar rápidamente cuando se diagnostica temprano, pero la morbilidad y mortalidad son altas cuando no se trata convenientemente o cuando el diagnóstico se retrasa. El síntoma más marcado del golpe de calor es una disminución en la función mental, esto es, una pérdida o reducción en el nivel de consciencia o de estimulación mental. Los deportistas con un golpe de calor a menudo se desmayan o tambalean. Si no se trata, entrarían en coma, a menudo desarrollan ruptura del tejido muscular y fallo renal que resultaría en su fallecimiento.

Los deportistas que sufren un golpe de calor normalmente se desmayan antes del final de la carrera, frecuentemente en carreras cortas que se corren rápido. Los deportistas más pesados tienen más riesgos de sufrir un golpe de calor. Debido a que los deportistas que compiten en pruebas de larga duración corren más despacio, normalmente no almacenan tanto calor en su cuerpo (si la humedad es baja) y los golpes de calor son menos frecuentes. Algunos de los factores que predicen el padecimiento de un golpe de calor incluyen un ambiente caluroso, alta velocidad de carrera, historial de enfermedad por calor, mayor peso, deshidratación con reducción en el volumen de sangre. Los vómitos y las diarreas son a menudo síntomas del comienzo de un golpe de calor.

El descubrimiento más relevante para diagnosticar un golpe de calor es detectar una temperatura rectal por encima de 40o C (104o F). Además, los deportistas con golpe de calor normalmente tienen la frecuencia cardiaca y la ventilación acelerada, y la presión arterial baja. En el golpe de calor clásico se detiene la sudoración y la víctima está seca y caliente, pero en el golpe de calor asociado con el ejercicio la víctima normalmente está sudando profusamente.

El tratamiento del golpe de calor es enfriar al deportista lo antes posible. La tasa de supervivencia es de 90-95% cuando el enfriamiento es rápido. Sin embargo, si se retrasa este enfriamiento y la temperatura interna sube por encima de 42o C la mortalidad se acerca al 80%. El golpe de calor es una emergencia real y se puede pensar en él como en un ataque al corazón, en el cual cada minuto de retraso en el tratamiento reduce las oportunidades de salvar al deportista.

La manera más efectiva de enfriar rápidamente a un deportista sobrecalentado es sumergirlo en agua helada. Esto se puede conseguir utilizando una pequeña bañera o una piscina llena de hielo y agua. Normalmente la inmersión de 5 a 10 minutos es suficiente para enfriar a un deportista con un golpe de calor. El enfriamiento se debe de prolongar hasta que la temperatura rectal esté por debajo de 38o C o el deportista empiece a tiritar.

Una alternativa menos efectiva es la aplicación de paquetes de hielo en la nuca, ingles y axilas de la víctima. Se puede añadir a este tratamiento agua fría pulverizada en combinación con ventiladores. Una ayuda adicional para enfriar una víctima de un golpe de calor es la inyección intravenosa de líquido.

Hipoglucemia. La hipoglucemia es la causa menos frecuente de colapsos asociados con el ejercicio. La hipoglucemia tiene lugar cuando la producción de glucosa por el hígado desciende debido al agotamiento de sus reservas de carbohidratos. Esto suele observarse en competiciones de larga distancia que duran más de 4 horas. Los deportistas que no pueden comer y beber lo suficiente antes y durante la carrera son los que tienen más riesgo de padecer la hipoglucemia. La hipoglucemia es más común en los deportistas diabéticos y en los que tienen algún desorden alimentario.

Los síntomas de hipoglucemia incluyen debilidad, náusea, ansiedad, sudoración, dificultades en el habla, y finalmente coma. El tratamiento es la administración de glucosa (bebidas deportivas, jugos, caramelos y tabletas de glucosa) lo cual inmediatamente elimina los síntomas. Los deportistas hipoglucémicos que se encuentran inconscientes o no responden se les deberían administrar una solución de glucosa (D50) por vía intravenosa o una inyección de glucagon para aumentar los niveles de glucosa en sangre de manera inmediata.

Hipotermia. La hipotermia no es una causa muy común de colapso pero puede suceder cuando un deportista permanece mucho tiempo en un ambiente frío y no genera suficiente calor para compensar la pérdida de calor hacia el ambiente. La mayoría de los casos se observan en la parte de la natación en un triatlón en agua fría, en competiciones de resistencia en ambiente frío y húmedo y en deportes de invierno como el esquí de travesía.

La magnitud de la hipotermia se evalúa con la temperatura rectal. La hipotermia moderada se define como aquella que causa temperaturas rectales entre 32-35o C y a menudo viene acompañada de confusión y tiriteo intenso. El tratamiento debe de incluir aislar al deportista del frío ambiental, quitarle las ropas mojadas, seguido del calentamiento pasivo con mantas y bebidas calientes. Cuando la temperatura rectal desciende por debajo de 32.2º, se para de tiritar (lo cual generaba calor corporal); si esto sucede, el deportista debe de trasladarse a un hospital para que se le administren otras terapias de calentamiento como inyección intravenosa de fluido caliente, inhalación de oxigeno caliente, o diálisis peritoneal utilizando fluido caliente. Los deportistas con hipotermia severa, esto es, temperaturas rectales por debajo de los 27.8º (82o F), parecen recuperar la vida con el calentamiento.

RESUMEN

El colapso ocurre en deportistas de resistencia, especialmente en los que compiten en condiciones de gran calor y humedad. La mayoría de las veces la causa del colapso es benigna y no hay pérdida de consciencia, los signos vitales son normales, y el estado mental también. Se debe de sospechar una causa más grave si el deportista se desmaya durante el ejercicio, los signos vitales no son estables, y la consciencia está alterada. Un diagnóstico precoz y acertado es primordial para que los deportistas que sufren un colapso sean tratados de manera rápida y acertada. En la mayoría de los casos se pueden tratar estos colapsos leves con descanso combinado con recuperación oral de líquidos. En contraste, los casos más graves de colapso están asociados con la hiponatremia, el golpe de calor y pueden conducir a un daño orgánico serio o incluso a la muerte si no se tratan rápidamente y de manera apropiada. Es esencial que los encargados de proveer el cuidado médico en las competiciones de resistencia o los que cuidan de la salud de estos deportistas se encuentren familiarizados con el diagnóstico y tratamiento adecuado de un deportista desmayado para prevenir una tragedia.

UN ARTÍCULO DEL INSTITUTO GATORADE DE CIENCIAS DEL DEPORTE

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